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| Acuario |
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| 9 de Febrero |
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| En Pinar del Río |
• Santos católicos que celebran su día el 9 de febrero: |
- En el Almanaque Cubano de 1921: |
Santa Apolonia, virgen y San Sabino, obispo |
- En el Almanaque Campesino de 1946: |
Santa Apolonia, virgen y santos Cirilo de Alejandría, obispo, Sabino y Reinaldo, confesores |
• Natalicios cubanos: |
Hurtado Valle, Antonio: -Nació en Cienfuegos el 9 de febrero de 1842 y murió el 7 de junio de 1875. Colaboró en “La Moda Ilustrada”, de Cádiz y en otros periódicos con el seudónimo “El hijo del Damují”. En 1864 publicó un tomo de poesías líricas y al estallar la revolución del 68 se incorporó a ella escribiendo con su sangre un nuevo y más sagrado poema. Alcanzó el grado de capitán. Los españoles lo fusilaron. |
El 9 de febrero en la Historia de Cuba
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• 1898 - |
- Carta de Dupuy de Lome. |
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 85-86 nos describe los acontecimientos del 9 de Febrero de 1898 en la Historia de Cuba: |
“Una verdad desconcertante flotó en el ambiente creado en los Estados Unidos de América con ocasión de la postrera de las guerras de Cuba por su independencia: los presidentes Cleveland y McKinley resistieron con obstinación a la solución que suponía la ingerencia enérgica de Washington en la cuestión de la Isla, no para sustituir una tutela por otra, sino para imponer el triunfó de ansiedades que, más que los propios interesados, grandes hombres de la civilización occidental habían diputado respetables y justas. La intensa propaganda desenvuelta en la Unión por los emigrados revolucionarios cubanos prendió en muchedumbre de corazones norteamericanos. Pueblo y prensa de la Nación manifestaban su compenetración con los separatistas de la Isla. Mas el Poder Ejecutivo de la Federación fiaba la suerte de la cruenta lucha al empleo de instancias diplomáticas. |
“En 20 de diciembre de 1897 el ministro de los Estados Unidos en Madrid dirigió una nota al de Estado de España. Repitió allí el concepto de que la paz de Cuba era menester para el bienestar del pueblo de la Unión y que el deseo de su gobierno consistía en lograr esa paz y la sólida prosperidad que únicamente con la paz podía advenir. Cuando, en 1° de febrero de 1898, el Ministro de Estado, Pío Gullón, acusó al plenipotenciario Woodford el recibo de la nota del 20 de diciembre no ocultó la viva y especial complacencia que el gabinete de Madrid experimentaba ante las diversas afirmaciones obtenidas del gobierno de Washington. Pareció que las relaciones entre ambas potencias se hallaban definitivamente en un sector armónico. |
“Un hecho, de orden privado en su origen y sin trascendencia de no haber adquirido publicidad, estuvo predestinado a causar del lado de los Estados Unidos la mayor sensación: la carta que el ministro de España en Washington, Enrique Dupuy de Lome, escribió al notable político radical José Canalejas, a la sazón en Cuba, con alusiones al mensaje anual de McKinley y a la conveniencia de promover, aunque no fuese más que para efecto, el mejoramiento de las relaciones comerciales entre España y la Unión. La carta, dirigida a La Habana, fue ocupada, sin que la conociese Canalejas, por su secretario o amanuense, Gustavo Escoto, quien, con no escasas peripecias, la condujo a Nueva York. Allí, al habla Escoto con Horatio S. Rubens, Tomás Estrada Palma y Gonzalo de Quesada, se determino que la epístola se pusiese en manos del Presidente, y el 9 de febrero de 1898 New York Journal inserto en sus columnas un perfecto facsímile de la carta y su traducción al inglés, con encabezamiento expresivo de contener el documento publicado el peor insulto perpetrado contra la Unión en toda su historia. |
“En aquella famosa epístola, con alusión al citado mensaje presidencial, figuró el siguiente párrafo: "Además de la natural e inevitable grosería con que se repite cuanto han dicho de Weyler la prensa y la opinión en España, demuestra una vez más lo que es McKinley: débil y populachero y, además, un politicastro que quiere dejarse una puerta abierta y quedar bien con los jingoes de su partido." Inmensa fue la indignación que produjeron en el pueblo norteamericano las palabras del plenipotenciario escritas en menosprecio de la persona del Jefe de la Nación y la insinuación de iniciar negociaciones para entretener y engañar a sus más altos funcionarios. El gabinete de Madrid se vio obligado a sustituir a Dupuy de Lome, a quien sucedió Luis Polo de Bernabé, y a dar cumplidas satisfacciones al gobierno de Washington.” |
• 1896 - |
- Antonio Maceo y sus fuerzas acamparon en San Cristóbal, con el fin de atender a sus heridos. San Cristóbal estaba en poder de las tropas invasoras. |
- Adolfo Dollero en “Cultura Cubana (Pinar del Río)”, Imprenta de Seoane y Fernández, La Habana, 1921, página 84: Diario del general Alberto Nodarse de la Invasión en la Provincia de Pinar del Río. |
“"El día 9 en las afueras de San Cristóbal fue duramente batida otra columna que se encaminaba a Candelaria. A las 10 de la mañana emprendimos marcha con rumbo a Las Lomas", acampando en el demolido Ingenio "Flora" a las 5 de la tarde.” |
- Entraron en Santa María del Rosario las fuerzas cubanas mandadas por el general Adolfo Castillo, siendo avistadas por los españoles de voluntarios que ocupaban la iglesia, desde la cual comenzaron sus descargas de fusilería. No se arredraron los cubanos, que se dividieron en dos secciones: una por el sur y otra por el este, logrando incendiar alrededor de 40 viviendas. La iglesia y la ciudad por entera hubiesen caída en poder de los cubanos, a no ser la súplica de una comisión de damas que fue a entrevistarse con el general Adolfo Castillo, suplicándole dejara sin efecto el ataque que iba a costar la existencia de la población, petición a la que el jefe cubano accedió en un rasgo de gentil civismo y aun cuando no hallara reciprocidad de trato el ejército libertador en ninguna comarca de parte de los españoles. Pero como la guerra tiene sus exigencias, el propio general Castillo tuvo que acometer nuevamente la empresa que se había propuesto. Fue el 28 de junio de 1897 bajo el fuego que vomitaban los ocho fuertes en los cuales estaban parapetadas fuerzas regulares españolas del batallón Lealtad. El general Castillo tomo personalmente la trinchera situada frente a la iglesia, que era el fuerte principal; pero al final tuvieron que retirarse las fuerzas cubanas por la superioridad y posiciones de los contrarios. Dos veces más intentaron los patriotas tomar la ciudad, lo cual fue imposible, pero siempre causando daños enormes e inflingiendo serias perdidas. Hay que tener en cuenta que todas las poblaciones de los alrededores de La Habana estaban fortificadas y defendidas por la mejor y más numerosa tropa regular. |
• 1556 - |
- El actual Castillo de la Real Fuerza. |
-Emilio Roig de Leuchsenring en “Cuba en la Mano” por Arnelio González, La Habana, 1940, página 576: |
“Por Real Cédula de 9 de febrero de 1556 se dispuso la construcción de otra fortaleza. El gobernador Diego de Mazariegos, eligió como sitio de emplazamiento el de las casas de Juan de Rojas, o sea el lugar que ocupa actualmente La Fuerza. Se iniciaron las obras de esta, la más antigua fortaleza habanera que se conserva en nuestros días, en 1558, por Bartolomé Sánchez, durante el gobierno de Diego de Mazariegos, y fueron terminadas por Francisco de Calona en 1577, gobernando Francisco Carreño. La torre fue levantada en tiempos del gobernador Juan Bitrián de Viamonte (1630-1634), quien colocó en lo alto la bella estatuita de bronce que representa simbólicamente La Habana, modelada por Gerónimo Martín Pinzón, artífice fundidor escultor. |
“Por ser el edificio más seguro de La Habana, en los tiempos de su construcción, a La Fuerza trasladaron su residencia muchos capitanes generales y gobernadores de la Isla, siendo el primero que la ocupó, Tejera, en 1590, y después otros de sus sucesores hasta que se construyó la Casa de Gobierno en parte del terreno ocupado por la antigua Parroquial Mayor.” |
- Nota: Fue el 20 de marzo de 1538 cuando la Reina encomendó al Adelantado don Hernando de Soto, gobernador de la Isla, la construcción de la primera fortaleza en La Habana. |
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