| 5 de Septiembre |
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| Azoteas habaneras |
• Santos católicos que celebran su día el 5 de septiembre: |
- En el Almanaque Cubano de 1921: |
Santos Lorenzo y Justiano, confesores y Santa Obdulia, virgen y mártir |
- En el Almanaque Campesino de 1946: |
Santos Lorenzo, Justiano, obispo y confesor y Santa Obdulia, virgen y mártir |
El 5 de septiembre en la Historia de Cuba
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• 1897 - |
- La primera expedición del “Sommers Smith”, al mando del general Emilio Núñez, llevó a Cuba varios expedicionarios y cargamento importante procedente de la goleta “Dona T. Briggs” y el suyo propio. Con tan importantes pertrechos de guerra se abastecieron tres expediciones: la que desembarcó el 5 de septiembre de 1897 entre Cabo Corrientes y la Punta de Frailes, Pinar del Río; la del 9 en la punta del Cobre, Guanabo, Habana, y la del 15 en la desembocadura del río Arimao, provincia de Santa Clara. |
• 1896 - |
- Planes en la Campiña Mantuana. |
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 503-504 nos describe los acontecimientos del 5 de septiembre de 1896 en la Historia de Cuba: |
“El ataque al caserío de Dimas por las fuerzas libertadoras al mando inmediato del general Antonio Maceo se prestó a diversas conjeturas. La operación allí realizada era exponente de planes que no consistían solamente en el propósito de hostilizar al enemigo. El Lugarteniente, a despecho del estado de relativa indefensión en que se hallaba Dunas, no se esforzó por entrar en la población ni la noche del 3 de septiembre de 1896 ni al día siguiente. ¿Por qué? ¿Cuáles eran las intenciones que se ocultaban tras la aparente ofensiva tomada por el caudillo en las inmediaciones de Dimas o San Pedro de Murias? |
“Lo que detrás de aquello había estuvo de manifiesto en el general Maceo el 5 de septiembre de 1896. Al cabo de algunas horas de reconocimientos infructuosos, vueltas las tropas libertadoras a Tumbas de Estorino, los planes del Lugarteniente se encontraron sometidos a estudio. Su presencia en los confines occidentales era debida a la necesidad y al deseo de llegar hasta Cabo Corrientes, para recibir allí la expedición del general Juan Rius Rivera. Todo tenía que girar alrededor de tal objetivo. Cualquier intento del adversario encaminado a cortar el paso a la hueste insurrecta entrañaría, sin duda alguna, razón de sobra para que las armas de uno y otro bandos chocasen de manera violenta. |
“Los cubanos supieron el 5 de septiembre de 1896 que el batallón Wad-Ras, que la víspera del ataque a Dimas había marchado de este pueblo al de Arroyos de Mantua, se aprestaba a impedir o por lo menos a entorpecer el avance hacia Cabo Corrientes. Tener Maceo noticia de tales actos preparatorios y ponerse en actividad extraordinaria fue cosa de un solo momento. Nada le haría retroceder. ¿Cómo iba a resignarse a desistir de la satisfacción de un anhelo alimentado día tras día con fervorosa pasión? La suerte estaba echada, y era por lo mismo inmodificable el intento primordial en la serie de jornadas iniciada en Puerta de la Muralla. |
“El Lugarteniente se hizo cargo de la situación. Tenía por tablero de sus planes inmediatos la campiña mantuana. Meditó. Procuró que no fallase su objetivo de dirigir personalmente el aprovechamiento de la expedición de Rius Rivera. Llegó a inquietarle la incertidumbre respecto de la llegada del barco insurrecto. Pero a poco se repuso. Infundió a sus subalternos fe plena en el buen suceso de la empresa. Los cubanos se hallarían en trance de tomar precauciones inusitadas, de llevar a efecto reconocimientos cuidadosos y de enfrentar a pecho descubierto al enemigo. En ello residía el secreto de las esperanzas lisonjeras abrigadas por el caudillo oriental, y a ello debían llegar sus huestes.” |